Austeridad en el camino

junio 1, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Austeridad en el camino. Esa es la palabra clave del nuevo gobierno de Finlandia, formado por una coalición tripartita en la que destacan tres figuras: Juha Sipilä, primer ministro; Timo Soini, ministro de Asuntos Exteriores y Alexander Stubb, ministro de Finanzas. O lo que es lo mismo, el compromiso del Partido del Centro, Verdaderos Finlandeses y Coalición Nacional. El nuevo gabinete, que ha tomado posesión en presencia del presidente de la República, Sauli Niinistö, está formado por 14 ministros.

En el camino hacia la necesaria austeridad, Sipilä ha dicho que para aplicar “grandes ahorros” en el presupuesto nacional, es necesario poner en marcha medidas de calado para que la economía finlandesa salga de marasmo. Como parte de ese esfuerzo, la nueva administración ha presentado una inversión de 1,6 millones de euros para inversión en infraestructuras, tratando así de compensar parte del recorte que se avecina en la legislatura que ahora comienza.

Juha Sipilä (centro), Timo Soini (izquierda) y Alexander Stubb (derecha)

En el horizonte del año 2021, leemos en la prensa finlandesa, se planifica un recorte total en el gasto de seis mil millones de euros, mediante la combinación de congelar algunos pagos de beneficios y el incremento de los cargos por servicios, así como el coste de educación y el apoyo a las empresas. Sin embargo, la pensión básica de los ciudadanos finlandeses aumentará su cuantía.

Si hay acuerdo con los sindicatos y otras organizaciones afines, la intención del nuevo Ejecutivo consiste en poner en marcha el denominado “contrato social”, que pretende aumentar la competitividad, en cuyo caso la reducción de impuestos prevista ronda los mil millones de euros. Pero si no hay acuerdo, el gobierno aplicará un recorte extra calculado en 1,5 millones de euros.

Sipilä, que casi es un desconocido en la política nacional, llegó en 2011 al Parlamento. Viene avalado por una exitosa carrera empresarial y con frecuencia se define a sí mismo como un ingeniero que busca soluciones sencillas y rápidas a través de discusiones políticas sin fin. Stubb es un viejo conocido y el más llamativo de todos es Timo Soini, que toca poder por primera vez. Y nada menos que en la cartera de Asuntos Exteriores.

Foto: LKS

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Finlandia vive un nuevo escenario político, tras las elecciones celebradas el pasado domingo. El primer ministro, Alexander Stubb, dirigente del Kokoomus, ha salido derrotado frente al principal protagonista de la oposición, Juha Sipilä, líder del Partido del Centro. El recuento de los votos iba por el 73 % cuando Stubb reconoció la debacle y felicitó a su oponente por la victoria electoral. Varapalo para el conservador Stubb, pues, que sólo ha obtenido el 17,9% y un nuevo horizonte para Sipilä, que tendrá que pactar sí o sí para formar mayoría en el Parlamento nacional [Eduskunta], formado por 200 escaños.

El partido liderado por Sipilä ha obtenido el 21,7% de los votos, seis puntos más que en 2011 y casi cuatro puntos por delante del Kokoomus, con lo cual abandona el cuarto puesto que había mantenido hasta el momento. El Partido Socialdemócrata, encabezado por Antti Rinne, ha perdido 2,6 puntos y ha obtenido el 16,5%, mientras que los euroescépticos Verdaderos Finlandeses han conseguido el 17,6%, lo que les sitúa punto y medio por debajo de los resultados alcanzados en 2011, que fueron realmente espectaculares.

Juha Sipilä, líder del Partido del Centro, llamado a ser próximo primer ministro

En un país de consensos imposibles, Timo Soini ya se ha ofrecido como socio del próximo gobierno y ha reconocido públicamente su apetencia por la cartera de Asuntos Exteriores. Claro que, para contemplar esa posibilidad, Soini ha tenido que suavizar en los últimos cuatro años su discurso radical y moderar sus palabras contra la inmigración, aunque no por ello ha dejado de descargar con la contundencia que le caracteriza ante la situación en Grecia, país al que quiere fuera de la Unión Europea y no acepta la idea de un tercer rescate.

El protagonista de los comicios se llama Juha Sipilä. Sus adversarios le reconocen que ha hecho un buen trabajo desde la oposición y ahora llegó el momento de ponerse al otro lado de la barrera. Antti Rinne dice que no está dispuesto a formar gobierno con el Kokoomus, molesto porque en el pasado no se han cumplido acuerdos. De modo que Sipilä, un ingeniero de 54 años, está llamado a liderar esta nueva etapa en la que la economía del país nórdico ha sido el eje central de la campaña electoral.

Hace tiempo, demasiado, que la economía finlandesa atraviesa por un periodo de crecimiento negativo y un notable endeudamiento. Los indicadores señalan que el país ha perdido en los últimos cinco años un diez por ciento de competitividad. Nokia gravita en el sentimiento de pesar y lo que ello ha supuesto para la identidad nacional. La economía, además, sufre la caída de exportaciones y las tensiones con Rusia, su principal cliente.

Juha Sipilä conoce muy bien el sector tecnológico, pues fue el propietario de la empresa de componentes de telefonía Solitra, la que vendió en 1996 en 12 millones de euros. El país no está para celebraciones, por lo que ha llamado a trabajar desde el minuto uno y para ello se ha propuesto la creación de unos ochenta mil puestos de trabajo. Asunto de hondo calado y preocupación en estos momentos, pues la tasa de desempleo es elevada para un país de 5,4 millones de habitantes. Sipilä, que tiene poca experiencia política, propone salir de la crisis “entre todos” a base de recortes, moderación salarial y rebaja de impuestos directos. Comparte el mensaje de que Europa es solidaria siempre que los socios cumplan sus compromisos. De lo contrario, el criterio es otro bien distinto.

Foto: Lehtikuva

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Alexander Stubb es uno de los políticos más relevantes de la Finlandia del siglo XXI. Desde hace unos días es el nuevo primer ministro, cargo en el que ha relevado a Jyrki Katainen, otra destacada figura, que renunció tras su nombramiento como responsable de Asuntos Económicos de la Comisión Europea. Y como no hay dos sin tres, Katainen –a quien conocimos en uno de sus viajes a Madrid– ha tomado el relevo a Olli Rehn, un político más veterano e implacable. En poco tiempo, a decir verdad, tres políticos finlandeses dejan su impronta en el quehacer de la Unión Europea en momentos complejos.

Alexander Stubb (Helsinki, 1968) goza de una gran popularidad en Finlandia. Se define como un liberal internacional y suya es la frase “la política nacional no es lo mío. La política internacional, sí lo es”. Ahora toca lidiar en casa. Una parte de su formación la ha hecho en EE.UU., en La Sorbona (Francia), Master of Arts en Asuntos Europeos por el Colegio de Europa en Bélgica y doctor en Filosofía por la London School of Economics. Es políglota, pues habla cinco idiomas: inglés, francés y alemán, además de los nativos, finlandés y sueco. Columnista habitual en varios periódicos, ha publicado nueve libros sobre la Unión Europea, tiene un blog y participa activamente en las redes sociales. Está casado con una abogada británica y es padre de dos hijos.

Alexander Stubb (Helsinki, 1968), nuevo primer ministro de Finlandia

Stubb es un viejo conocido en la Unión Europea, a cuya consolidación ha dedicado notables esfuerzos desde tiempo. Entre 1999 y 2001 fue investigador especial en la representación de Finlandia en la UE, así como miembro de la delegación del Gobierno finlandés en las negociaciones intergubernamentales para el Tratado de Niza. En 2000 fue nombrado profesor en el Colegio de Europa y un año después se convirtió en asesor del presidente de la  Comisión Europea, que era entonces Romano Prodi y miembro del Grupo de Trabajo de Comisión sobre la Convención Europea. En 2003 formó parte de la representación de Finlandia en la UE como experto en las negociaciones intergubernamentales referidas a la Constitución Europea.

Alexander Stubb es miembro del Partido de Coalición Nacional, que forma parte del Partido Popular Europeo. En 2004 fue elegido eurodiputado y en los cuatro años siguientes se convirtió en uno de los miembros más activos, dinámicos y conocidos del Parlamento europeo. Formó parte de la Comisión de Control Presupuestario y vicepresidente en la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, así como suplente en la Comisión de Asuntos Constitucionales y la Delegación Parlamentaria Mixta UE-Turquía.

El mismo día que cumplía 40 años –1 de abril de 2008–el Gobierno finlandés anunció que Stubb sería nombrado ministro de Asuntos Exteriores, en sustitución de Ilkka Kanerva. El acuerdo fue unánime, dada su demostrada competencia. En 2011 asumió la cartera de Comercio Exterior de Finlandia, cargo que ha desempeñado hasta el pasado mes de junio, en que se presentó a la elección para primer ministro, para la que obtuvo 98 votos a favor y 76 en contra. Paralelamente fue elegido líder de la Coalición Nacional. Tiene por delante una misión clara: recuperar una economía vacilante. Por lo pronto ha anunciado un paquete de estímulo de 1,1 millones de euros en cinco años, en contra de la política de austeridad de los años precedentes. Tiene por norma la transparencia y el diálogo abierto y honesto. Premisas de trabajo ya conocidas en Finlandia para un nuevo tiempo en el espacio político, económico y social.