Mika Koskinen, embajador

septiembre 5, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Mika Koskinen, viejo y buen amigo, es el nuevo embajador de Finlandia en las Repúblicas de Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia. Tiene su residencia oficial en Lima y las próximas semanas presentará sus cartas credenciales ante los presidentes de cada uno de los países de su jurisdicción. El nombramiento entró en vigor el pasado primero de septiembre. 

Durante el tiempo en que estuvo destinado en la Embajada de Finlandia en España, supimos de su eficacia y de su buen y bien hacer como ministro consejero (2007-2011) y como persona. Ahora, cuando ha llegado el momento de asumir un nuevo reto en su exitosa carrera diplomática, sentimos la gran satisfacción de que el trabajo bien hecho y el deber cumplido tienen justa y merecida recompensa.

Mika Koskinen, embajador de Finlandia en Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia

Recordamos el acto oficial de despedida celebrado el 20 de junio de 2011 en la residencia del embajador Markku Keinänen, quien ponderó las cualidades personales y profesionales de los tres altos funcionarios que entonces cesaban en sus puestos,  Hannu Ripatti, Mika Koskinen y Anja Vanhala, miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia.

En un discurso breve y salpicado de notas de humor, el embajador Keinänen les agradeció su gran capacidad, su entrega generosa y su probada eficacia. Tuvo para ellos palabras entrañables y les entregó unos obsequios a modo de recuerdo de su paso por la Embajada en España, para después brindar todos los presentes con especial satisfacción.

Las palabras del embajador Keinänen resumían lo que los asistentes sabíamos a ciencia cierta: una probada trayectoria personal y profesional jalonada de amor al trabajo y a su país, al que tienen el honor de servir con generosa entrega y dedicación, y siempre dejarán la huella de su amistad, honda, profunda y leal, como ellos mismos.

Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En Finlandia un lago es una masa de agua que tiene, como mínimo, 500 metros cuadrados de superficie. En total, el país tiene 187.888 lagos, de los cuales unos 56.000 tienen más de diez mil metros cuadrados de superficie. Existen 309 lagos de más de diez kilómetros cuadrados y suman 21.911 kilómetros cuadrados, lo que representa el 65% de la superficie lacustre de Finlandia. El volumen total de los lagos que tienen más de diez mil metros cuadrados se estima en unos 235 kilómetros cúbicos. Los mayores son Saimaa, Inari y Päijänne, a los que ya nos hemos referido. En la Laponia finlandesa, por ejemplo, hay unos mil lagos en menos de cien kilómetros cuadrados, cuando el promedio en el país está en unos cuarenta lagos en igual superficie.

Dice la geografía de Finlandia que el número de lagos mayores de una hectárea, por regiones, es el siguiente: Laponia finlandesa (19.923), Kainuu (4.637), Savonia del Sur (4.588), Carelia del Norte (4.476), Ostrobotnia del Norte (4.280), Finlandia Central (3.706), Savonia del Norte (3.615), Pirkanmaa (2.548), Carelia del Sur (1.515), Uusimaa (1.013), Päijänne Tavastia (976), Tavastia Propia (785), Ostrobotnia del Sur (772), Kymenlaakso (747), Finlandia del Sudoeste (664), Ostrobotnia (655), Satakunta (480), Ostrobotnia Central (457) e Islas Aland (160). Existen numerosos proyectos de regulación de los lagos. En la actualidad hay 22 embalses artificiales y siete bahías han sido represadas para el aprovechamiento de las aguas.

Finlandia, a vista de satélite. Existen 187.888 lagos

Foto: NASA

Lago Päijänne

agosto 25, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El lago Päijänne es el segundo más grande de Finlandia. En la ribera norte se encuentra la ciudad de Jyväskylä, la más importante de la región central del país. Ocupa una superficie de 1.082,89 kilómetros cuadrados, con una profundidad media de 16,20 m y máxima de 95,30 m, siendo el más profundo de los lagos finlandeses. Situado a 78,30 m sobre el nivel del mar, la longitud máxima es de 120 kilómetros y el volumen de agua que contiene se calcula en 18,1 kilómetros cúbicos.

El lago Päijänne desagüa en el golfo de Finlandia a través del río Kymi. Contiene 1.886 islas, entre las que destacan, de norte a sur, las denominadas Vuoritsalo, Muuratsalo, Onkisalo, Judinsalo, Edessalo, Taivassalo, Haukkasalo, Vehkasalo, Mustassalo, Virmailansaari y alonsaari. La isla mayor se llama Virmailansaari. En otro tiempo, “salo” significaba isla grande y en el finés moderno “saari” es una isla.

Puesta de sol en el lago Päijänne, desde la orilla de Sysmä

La tradición histórica del lago Päijänne es considerable. Hasta la década de los años cuarenta del siglo XX fue una importante vía fluvial en la región central. Existían numerosos barcos que transportaban pasajeros y carga entre los diferentes pueblos y ciudades ribereñas. Hoy quedan algunos reconvertidos en atracción turística, entre ellos los centenarios “Hilja” (1902), “Laitiala” (1903) y “Suomi” (1906). Algo más nuevo, aunque nonagenario, es el buque “Aino” (1922).

La red fluvial mide 380 kilómetros. La ciudad de Lahti se conecta a través del lago Vesijärvi y el canal Vääksy. Otros canales, que suman 119 kilómetros, conectan los lagos Keitele, Vesijärvi y Ruotsalainen. La región lacustre goza de especial fama entre los finlandeses para la práctica de deportes acuáticos. Hubo un tiempo en el que se discutió sobre la conveniencia de conectar el lago Päijänne con el mar Báltico, pero no se ha avanzado en el proyecto dado el coste que implica y la magnífica red terrestre existente en la actualidad.

Lo que sí existe es un túnel subterráneo para el trasvase de agua potable a Helsinki y la zona metropolitana. Es el segundo mayor del mundo, después del acueducto de Delaware (EE.UU.) Mide 120 kilómetros y tiene profundidades que oscilan entre 30 y 100 metros. La sección media del túnel excavada mide 16 metros cuadrados y el caudal en tránsito es de 3,1 metros cúbicos por segundo. Las obras comenzaron en 1972 y terminaron una década después, con un coste al cambio de unos 200 millones de euros.

Foto: Joonas Lyytinen

Austeridad en el camino

junio 1, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Austeridad en el camino. Esa es la palabra clave del nuevo gobierno de Finlandia, formado por una coalición tripartita en la que destacan tres figuras: Juha Sipilä, primer ministro; Timo Soini, ministro de Asuntos Exteriores y Alexander Stubb, ministro de Finanzas. O lo que es lo mismo, el compromiso del Partido del Centro, Verdaderos Finlandeses y Coalición Nacional. El nuevo gabinete, que ha tomado posesión en presencia del presidente de la República, Sauli Niinistö, está formado por 14 ministros.

En el camino hacia la necesaria austeridad, Sipilä ha dicho que para aplicar “grandes ahorros” en el presupuesto nacional, es necesario poner en marcha medidas de calado para que la economía finlandesa salga de marasmo. Como parte de ese esfuerzo, la nueva administración ha presentado una inversión de 1,6 millones de euros para inversión en infraestructuras, tratando así de compensar parte del recorte que se avecina en la legislatura que ahora comienza.

Juha Sipilä (centro), Timo Soini (izquierda) y Alexander Stubb (derecha)

En el horizonte del año 2021, leemos en la prensa finlandesa, se planifica un recorte total en el gasto de seis mil millones de euros, mediante la combinación de congelar algunos pagos de beneficios y el incremento de los cargos por servicios, así como el coste de educación y el apoyo a las empresas. Sin embargo, la pensión básica de los ciudadanos finlandeses aumentará su cuantía.

Si hay acuerdo con los sindicatos y otras organizaciones afines, la intención del nuevo Ejecutivo consiste en poner en marcha el denominado “contrato social”, que pretende aumentar la competitividad, en cuyo caso la reducción de impuestos prevista ronda los mil millones de euros. Pero si no hay acuerdo, el gobierno aplicará un recorte extra calculado en 1,5 millones de euros.

Sipilä, que casi es un desconocido en la política nacional, llegó en 2011 al Parlamento. Viene avalado por una exitosa carrera empresarial y con frecuencia se define a sí mismo como un ingeniero que busca soluciones sencillas y rápidas a través de discusiones políticas sin fin. Stubb es un viejo conocido y el más llamativo de todos es Timo Soini, que toca poder por primera vez. Y nada menos que en la cartera de Asuntos Exteriores.

Foto: LKS

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Finlandia vive un nuevo escenario político, tras las elecciones celebradas el pasado domingo. El primer ministro, Alexander Stubb, dirigente del Kokoomus, ha salido derrotado frente al principal protagonista de la oposición, Juha Sipilä, líder del Partido del Centro. El recuento de los votos iba por el 73 % cuando Stubb reconoció la debacle y felicitó a su oponente por la victoria electoral. Varapalo para el conservador Stubb, pues, que sólo ha obtenido el 17,9% y un nuevo horizonte para Sipilä, que tendrá que pactar sí o sí para formar mayoría en el Parlamento nacional [Eduskunta], formado por 200 escaños.

El partido liderado por Sipilä ha obtenido el 21,7% de los votos, seis puntos más que en 2011 y casi cuatro puntos por delante del Kokoomus, con lo cual abandona el cuarto puesto que había mantenido hasta el momento. El Partido Socialdemócrata, encabezado por Antti Rinne, ha perdido 2,6 puntos y ha obtenido el 16,5%, mientras que los euroescépticos Verdaderos Finlandeses han conseguido el 17,6%, lo que les sitúa punto y medio por debajo de los resultados alcanzados en 2011, que fueron realmente espectaculares.

Juha Sipilä, líder del Partido del Centro, llamado a ser próximo primer ministro

En un país de consensos imposibles, Timo Soini ya se ha ofrecido como socio del próximo gobierno y ha reconocido públicamente su apetencia por la cartera de Asuntos Exteriores. Claro que, para contemplar esa posibilidad, Soini ha tenido que suavizar en los últimos cuatro años su discurso radical y moderar sus palabras contra la inmigración, aunque no por ello ha dejado de descargar con la contundencia que le caracteriza ante la situación en Grecia, país al que quiere fuera de la Unión Europea y no acepta la idea de un tercer rescate.

El protagonista de los comicios se llama Juha Sipilä. Sus adversarios le reconocen que ha hecho un buen trabajo desde la oposición y ahora llegó el momento de ponerse al otro lado de la barrera. Antti Rinne dice que no está dispuesto a formar gobierno con el Kokoomus, molesto porque en el pasado no se han cumplido acuerdos. De modo que Sipilä, un ingeniero de 54 años, está llamado a liderar esta nueva etapa en la que la economía del país nórdico ha sido el eje central de la campaña electoral.

Hace tiempo, demasiado, que la economía finlandesa atraviesa por un periodo de crecimiento negativo y un notable endeudamiento. Los indicadores señalan que el país ha perdido en los últimos cinco años un diez por ciento de competitividad. Nokia gravita en el sentimiento de pesar y lo que ello ha supuesto para la identidad nacional. La economía, además, sufre la caída de exportaciones y las tensiones con Rusia, su principal cliente.

Juha Sipilä conoce muy bien el sector tecnológico, pues fue el propietario de la empresa de componentes de telefonía Solitra, la que vendió en 1996 en 12 millones de euros. El país no está para celebraciones, por lo que ha llamado a trabajar desde el minuto uno y para ello se ha propuesto la creación de unos ochenta mil puestos de trabajo. Asunto de hondo calado y preocupación en estos momentos, pues la tasa de desempleo es elevada para un país de 5,4 millones de habitantes. Sipilä, que tiene poca experiencia política, propone salir de la crisis “entre todos” a base de recortes, moderación salarial y rebaja de impuestos directos. Comparte el mensaje de que Europa es solidaria siempre que los socios cumplan sus compromisos. De lo contrario, el criterio es otro bien distinto.

Foto: Lehtikuva

La era Kaurismäki

diciembre 25, 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A comienzos de la década de los años ochenta se produjo un cambio en la dirección del cine en Finlandia. La “vieja guardia” de la generación anterior fue simbólicamente desalojada del poder y como los tiempos habían evolucionado, se produjo un acontecimiento insólito. En 1980 se presentó una coproducción fino-soviética titulada Tultikkuja Iainaamassa, seguida de la película Täältä tullaan eläma!, de Tapio Suominen.

Edvin Laine y Mikko Niskanen hicieron sus últimas películas y en el transcurso de la década se estrenaron una treintena de producciones, entre ellas de los hermanos Mika y Aki Kaurismäki –cuya presencia, a partir de entonces, tendría un carácter relevante-, Markku Lehmuskallio, Pirjo Honkasalo, Taavi Kassila, Janne Kuusi, Matti Kuortti, Matti Ijäs, Olli Soinio, Lauri Törhönen , Claes Olsson, Veikko Aaltonen, y Pekka Parikka.

Mika Kaurismäki (Orimattila, 1955)

Con las películas Valehtelija (1981) y Arvottomat (1982), dirigida por Mika y escrita por Aki Kaurismäki, se rompió el status quo en la industria del cine finlandés, haciendo aflorar la creatividad y la producción a pequeña escala. Mika fue a buscar una forma más tradicional de hacer cine en su carrera con Klaani (1984), Rosso (1985) y Helsinki Napoli All Night Long (1987). Aki, por su parte, tomó menos desviaciones en estilo y tema, y sus películas son conocidas para la comunicación no verbal minimalista y entrega inexpresiva de los cuadros de diálogo. Mientras que Aki es mejor conocido por la trilogía finesa Kauas pilvet karkaavat (1996), Mies vailla menneisyyttä (2002) y Laitakaupungin valot (2006). Su obra también incluye la comedia, caso de Leningrad Cowboys Go America (1989).

Centraremos nuestra atención, a continuación, en la figura de Aki Kaurismäki (Orimattila, 1957), dos años más joven que su hermano Mika. Ambos personajes de la historia del cine contemporáneo han trascendido las fronteras nacionales y son bastante conocidos en el exterior, factor interesante en tanto en cuanto tiene, entre otras virtudes, la de proyectar un mayor y mejor conocimiento del cine finlandés hacia el exterior. Ha cosechado merecida fama por sus películas ambientadas en las clases sociales más desfavorecidas en la región del norte europeo y con frecuencia ha incorporado situaciones y personajes extravagantes.

Aki Olavi Kaurismäki (Orimattila, 1957)

Los hermanos Kaurismäki son los fundadores del Midnight Sun Film Festival, que tiene su sede en Sodankylä y son los propietarios de una distribuidora cinematográfica llamada Villealfa Oy, nombre que homenajea a la película Alphaville, de jean-Luc Godard, conocida años más tarde Sputnik Oy. Antes de alcanzar esta posición dominante, Aki Kaurismäki había estudiado en la Universidad de Tampere e inició su andadura como ayudante de guionista y actos en películas dirigidas por su hermano mayor, Mika. A partir de 1983, Aki Kaurismäki dirigió su primera película, Rikos ja rangaistus [Crimen y castigo], una adaptación de la novela de Dostoyevskiy en una ciudad moderna, llamada Helsinki.

La capital finlandesa será uno de los escenarios preferidos de las películas de Kaurismäki. Calamari Union (1985) es una comedia que alcanzó un éxito sonado. Le han seguido Shadows in Paradise (1986), Ariel (1988), Likaiset kädet (1989), Leningrad Cowboys go America (1989), The Match Factory Girl (1990), La Vie de Bohéme (1992), Take care of your, Tatiana (1994), Leningrad cowboys meet Moses (1994), Drifting Clouds (1996), Juha (1999), The man without a past (2002), Lights in the dusk (2006) y Le Havre (2011).

Con la película “Leningrad Cowboys Go America” llegaron los reconocimientos internacionales al trabajo de Aki Kaurismäki

El reconocimiento internacional de Aki Kaurismäki llegó a partir de 1989, con la película Leningrad Cowboys go America. Ha sido premiado en Moscú, Cannes y Hollywood, aunque el cineasta se muestra poco proclive a dejarse ver en la alfombra roja de la meca del cine mundial. Algunos críticos dicen que Kaurismäki está influido por autores franceses como Jean Pierre Melville y Robert Bresson y otros hablan de rasgos de Rainer Werner Fassbinder. En realidad, Kaurismäki es Kaurismäki y poco más puede decirse al respecto.

La década de los años noventa no parecía especialmente atractiva para el cine finlandés, pues la economía nacional atravesaba aguas turbulentas. La financiación de producciones no figuraba entre las prioridades de las entidades respaldadas por el Gobierno, aunque las cosas empezaron a cambiar a finales de la década, cuando a partir de 1999 se estrenaron una treintena de películas nacionales.  Poika ja ilves, Häjyt y Kulkuri ja joutsen son tres títulos que atrajeron la atención de algo más de doscientos mil espectadores, lo cual ayudó a elevar la popularidad de la producción propia para situarla en posiciones de antaño.

A partir de entonces, forman parte de la dirección cinematográfica autores como Markku Pölönen, Auli Mantila y Jarmo Lampela, cuyos trabajos retratan episodios de la Segunda Guerra Mundial y figuras públicas populares en Finlandia –caso de Sibelius y Aleksis Kivi–, entre otros argumentos. Sólo en 2011 vieron la luz 31 películas nacionales, de ellas 24 largometrajes y otros siete documentales.

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La Embajada de Finlandia en España celebró ayer la conmemoración del 97º aniversario del Día de la Independencia. La celebración oficial será mañana, pero debido a la coincidencia con el Día de la Constitución Española, siempre se adelanta. El embajador Roberto Tanzi-Albi ofreció una recepción en su residencia oficial y contó con una nutrida representación oficial diplomática de diversos países, así como institucionales, militares, académicos, empresariales y de otros sectores.

El embajador Tanzi-Albi, en el cargo desde el 1 de septiembre de 2013, recibió a todos los invitados en unión de la ministra consejera Hannele Tikkanen; el primer secretario, Juhana Tuunanen y la jefa de Asuntos Consulares, Kirsi Aarniva. A su derecha, el octeto del Coro de Cámara de Madrid, dirigido por Ana Fernández-Vega, interpretó el “himno” de Sibelius y los versos de “Maamme” [Nuestra Tierra], himno nacional de facto, composición de Fredrik Pacius y letra de Johan L. Runeberg, presentado por primera vez el 13 de mayo de 1848 cuando Finlandia pertenecía al Gran Ducado de los zares rusos.

Roberto Tanzi-Albi, embajador de la República de Finlandia en España

La independencia se produjo el 6 de diciembre de 1917. Es una festividad emotiva y de una gran solemnidad y trascendencia en la historia del país. Se trata de una fecha en la que los finlandeses, pueblo soberano que supo conquistar su libertad, recuerda especialmente a sus compatriotas caídos en las guerras y, especialmente, a quienes la defendieron durante la Segunda Guerra Mundial.

Mañana en la noche, el presidente de la República ofrecerá una recepción para unos dos mil invitados, entre los que se encuentran los embajadores acreditados ante el país. La fiesta se transmite en directo por la televisión nacional y en todos los hogares finlandeses la gente se sienta frente a las pantallas de sus televisores para verla y comentarla. También mañana habrá celebraciones en el Club Finlandia (Suomi Kerho) en Las Palmas de Gran Canaria, Puerto de la Cruz (Tenerife) y Málaga.

Roberto Tanzi-Albi, Hannele Tikkanen, Juhana Tuunanen y Kirsi Aarniva

Actuación del octeto del Coro de Cámara de Madrid, dirigido por Ana Fernández-Vega

Embajador Roberto Tanzi-Albi y los cónsules en Canarias y Valencia

Hannele Tikkanen, ministra consejera y los cónsules en Valencia y Canarias

Kristoffer Mannes, presidente de la Cámara de Comercio Hispano-Finlandesa; Pekka Tolonen, director de FINPRO en España y Juan Carlos Díaz Lorenzo, cónsul en Canarias

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Kristoffer Mannes, Roberto Echevarría Rodríguez (cónsul en Sevilla), José María Candina Laka (cónsul en País Vasco), Juan Carlos Díaz Lorenzo (cónsul en Canarias) y Marcelino Alamar Llinás (cónsul en Valencia)

El almirante Gonzalo Sirvent y los cónsules de Finlandia en Valencia y Canarias

Eva Hanikkainen, dinámica agregada cultural y el cónsul de Finlandia en Canarias

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Juan Carlos Díaz Lorenzo y Tapu Lankinen, ex director de FINPRO en España

Marketta Kuru (centro, presidenta de Suomi Kerho en Puerto de la Cruz, Tenerife), Satu Dahlman, miembro de la directiva y el cónsul Juan Carlos Díaz Lorenzo

 Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo y Marcelino Alamar Llinás

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los primeros experimentos del cine sonoro en Finlandia fueron realizados por Lahyn-Filmi, una pequeña empresa local que tenía su sede en Turku. La primera película de larga duración data de 1931 y se trata de un musical titulado Sano se Suomeksi [Decirlo en Finlandia], dirigida por Yrjö Norta, conocido también como Yrjö Nyberg. Los principales papeles corresponden a Arvo Ahti, Hemmo Airamo y Ture Ara.

La irrupción de la nueva era fue aprovechada muy pronto por Suomi-Filmi, que en ese mismo año transformó su producción de cine mudo a cine sonoro y presentó Aatamin puvussa ja vähän Eevankin [Vestido como Adán y Eva y un poco yo], un filme de 104 minutos de duración –algunos autores otorgan a esta película la condición de la pionera del cine sonoro en Finlandia– basado en una novela de Yrjö Soini. Seguiría otra película titulada Tukkipojan morsian  [La novia del leñador], un drama rural de Erkki Karu. 

Erkki Karu (1887-1935)

Dos años después surgieron problemas en Suomi Films, que terminaron con su fundador fuera de la sociedad. Karu tomó la revancha y fundó una nueva empresa, llamada Suomen Filmiteollisuus, que utilizó las iniciales SF en su logo. Con ella logró un posicionamiento muy superior al que había tenido hasta entonces e incluso abrió un interesante episodio de competencia entre ambas, produciendo exitosas comedias que captaron la atención del público, inclinándose la balanza a su favor.

La competencia entre las dos empresas cinematográficas se mostró  fructífera, pues a finales de la década del ritmo de producción era de una veintena de largometrajes anuales. La calidad de las producciones fue considerable y la popularidad de las películas de producción nacional fue en aumento. De modo que con sus propias estrellas y productores creativos, la  industria cinematográfica finlandesa era, en cierto modo, una evocación de la industria de Hollywood.

Las capacidades del cine sonoro provocaron la impaciencia en el público finlandés, ávido de consumir películas nacionales. En este momento de la industria, la película Siltalan pehtoori [La granja Siltala], una comedia bien trabajada por Suomi-Filmi, fue vista nada menos que por 900.000 espectadores. Erkki Karu fue sustituido al frente de Suomen Filmiteollisuus por Risto Orko, reconocido desde entonces por la dirección de la mencionada película, a la que habrían de seguir otras dos de marcado corte histórico y patriótico, tituladas Jääkärin morsian [La boda del soldado, 1938] y Aktivistit [Activistas, 1939].

Valentin Vaala (1909-1976)

Sin embargo, la figura más importante de Suomi-Filmii fue Valentin Vaala. Dotado de una notable capacidad creativa, Vaala había dirigido tres películas en una primera etapa en Fennica y cuando comenzó la cuarta, se produjo la quiebra de ésta, por lo que encontró las puertas abiertas en la antigua empresa de Erkki Karu, en la que en 1935 dirigió Kaikki rakastavat [El amor de todo el mundo], otra comedia modesta en la que se intervenían dos de las estrellas más queridas por el público finlandés: Ansa Ikonen y Tauno Palo.

La comedia urbana fue un género que dio buen resultado en la producción de Vaala, de modo que sus dos siguientes películas, Vaimoke [Esposa sustituta] y Miehekkeen [Hombre sustituto], ambas en 1936 y Juurakon Hulda [Hulda de Juurakko, 1937], representaron tres intentos más serios de conciencia social en los que aborda los problemas de desigualdad entre sexos. No conforme con el éxito logrado, Vaala buscó nuevos temas y los encontró en el ámbito rural y en los melodramas románticos. En 1938 dirigió la primera y mejor película de la serie de la familia Niskavuori, titulada Niskavuoren niaset [Mujeres de Niskavuori].

Toivo Särkkä (1890-1975)

Valentin Vaala falleció prematuramente en 1935 y tomó el relevo Karu Toivo Särkkä, quien habría de dirigir SF hasta su quiebra en 1965. Särkkä fue uno de los productores más prolíficos de la historia del cine en Finlandia, con una filmografía de algo más de doscientas películas, de las que dirigió 51. En colaboración con Yrjö Norta, había dirigido la mayor parte de las películas de la compañía en la década de los años treinta, entre ellos el drama religioso Kuin uni ja varjo [Con el sueño como sombra, 1937] y la película patriótica Helmikuun manifest [Manifiesto en febrero, 1939]. Al trabajo de ambos se deben algunas de las comedidas folclóricas más importantes de la época, como Lapatossu (1937), en la que el actor principal es Aku Korhonen y Rykmentin murheenkryyni  [Los problemas de un chico en el regimiento, 1938], un modelo de género de farsa militar.

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En 1899, en tiempos del Gran Ducado, la Sociedad de Literatura Finlandesa organizó un concurso para levantar un monumento a Elías Lönnrot (1802-1884), autor de la recolección de los versos que componen el poema épico nacional Kalevala. Para ello convocó un concurso público cuyo ganador fue Emil Wikström. Sin embargo, la propuesta final (1901) difiere considerablemente del proyecto original, en la que se advierte una clara influencia de Emil Halonen, que quedó en segunda posición. El memorial está situado en Lönnrotinkatu 5-7, Kamppi, próximo a la Iglesia Vieja de Helsinki.

La escultura de Wikström (1864-1943) fue fundida en bronce en Bruselas y presentada el 18 de octubre de 1902. La obra combina la escultura realista con temas poéticos y fantásticos. Representa a Elías Lönnrot en uno de sus viajes de recolección, anotando las palabras míticas y los poemas que acaba de ser cantadas. Al lado de Lönnrot, representado en gran realismo, aparecen dos personificaciones del espíritu poético. A la izquierda está Väinämönen, el símbolo de los versos épicos y mágicos del Kalevala, levantándose de la cabeza de Vipunen, representados en bajorrelieve. A la derecha está Impi, que simboliza los poemas líricos y canciones de Kalevala y Kanteletar.

Väinämönen es el símbolo de los versos épicos y mágicos del Kalevala

Impi simboliza los poemas líricos y canciones del Kalevala y Kanteletar

La escultura fue fundida en bronce en Bruselas y presentada el 18 de octubre de 1902

Wikström, considerado uno de los representantes del karelianismo y el escultor finlandés más importante de su tiempo, tenía la intención de añadir a Tapio, el dios de los bosques, como protector del ganado, pero debido al elevado costo de la obra, la idea fue desechada. Después de que se dio a conocer la composición del monumento, Wikström fue criticado porque representa tanto Lönnrot como a las figuras con igual realismo. La parte frontal del pedestal contiene el nombre de Lönnrot y el texto: “Sain Sanat salasta ilmi, Kalevala” [Me dieron las palabras, Kalevala].

Emil Wikström (1864-1943) demostró en su Turku natal, desde edad temprana, sus dotes para la escultura. De suerte que en 1883 consiguió una beca oficial para estudiar durante dos años ornamentos de modelado y xilografía en la Academia de Bellas Artes de Viena. Después fue a París como alumno de la Académie Julian y después de una estancia en Helsinki, viajó otra vez a Viena y París entre 1887 y 1892. Un año después ganó el primer premio para la fachada de la Casa de los Estados con la composición “Alexander I rodeado por los estados de Finlandia en la Dieta de Porvoo en 1809”, que fue presentada en 1903. Suyas son también las cuatro esculturas de la estación central de ferrocarril de Helsinki.

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El cine llegó muy pronto a Finlandia. Las crónicas dicen que la primera proyección se celebró en 1896, apenas unos meses después de la presentación en París, el 28 de diciembre de 1895, del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Existe constancia de que en la ciudad de Tampere –entonces tenía una población de unos 40.000 habitantes– se hizo otra proyección entre los días 2 y 7 de marzo de 1897, organizada por el ingeniero Karl E. Ståhlberg, propietario de la compañía teatral Apollo.

En el transcurso de 1904 se tomaron las primeras imágenes en el país y aunque se desconoce quién fue su autor, sí se sabe su título: Uutta Helsingistä. Nikolainkadun koulun koulunuorisoa välitunnilla. Fue proyectada en medio de una gran expectación el 3 de diciembre de ese mismo año, en el Sirkusmaneesi, de Helsinki, a cargo de la compañía American Bioscope. Unos meses antes, el 3 de abril del citado año, Ståhlberg había abierto el el primer teatro de cine de Finlandia llamado Världen Runt – Maailman Ympäri.

Karl Emil Stahlberg (1862-1919)

En la primavera de 1906 fue fundada la primera compañía de cine finlandés, debida al ingeniero K. E. Ståhlberg –que entonces poseía el mejor estudio de fotografía del país– y produjo un centenar de documentales cortos entre 1906 y 1913. El primero de ellos corresponde a la cinta titulada Tampere Suomen Manchesteri, posiblemente realizada en la segunda mitad de 1906.  

A partir de entonces, el ritmo fue trepidante. En 1907, Louis Sparre y Teuvo Puro pusieron en escena el primer largometraje de ficción producido en Finlandia, entonces Gran Ducado, titulado Salaviinanpolttajat [Destiladores ilegales]. Aunque Helsinki fue el epicentro de la incipiente industria, también hubo actividad en otras ciudades, caso de Tampere, donde tuvo su sede la compañía Oy Maat ja Kansat.  

Teuvo Puro (1884-1956)

Luego vendrían años decisivos y convulsos en la vida política del país en los que el cine tomó carta de naturaleza, tras un primer paréntesis entre 1909 y 1911. La única cinta de que se conserva completa de este periodo se titula Finland, tiene una duración de 20 minutos y fue filmada por la compañía Apollo entre 1910 y 1911. Se hizo para una presentación en Berlín, en la primavera del citado año.

1914 fue un año importante en la historia del cine finlandés durante la autonomía de los zares. El primer corto comercial de Finlandia y los primeros dibujos animados datan de ese año. Hubo un intento de producir películas a mayor escala, caso de la iniciativa de Erik Estlander, que construyó para ello en 1916 un estudio con paredes y techo de cristal en Helsinki, aunque a finales de ese año las autoridades de la Rusia zarista prohibieron toda actividad de filmación en Finlandia.

El 6 de diciembre de 1917 fue proclamada la Independencia y poco después se vivió una guerra civil triste memoria. Hasta entonces se habían producido 25 películas de ficción y 327 cortometrajes, de los que aproximadamente ha sobrevivido un centenar de ellas de una hora de duración. La Primera Guerra Mundial hizo que el suministro de material de película fuera un empeño difícil, razón por la cual se paralizó la producción de cine finlandés, de suerte que entre 1916 y 1917 sólo se hicieron once películas. Existen, además, pocos pero valiosos documentales cortos de la guerra civil de 1918, que fueron filmados en el invierno y primavera no sólo por los camarógrafos de Finlandia, sino también por los directores de fotografía de propaganda del ejército alemán, que desembarcaron en Hanko, así como suecos y rusos.

Erkki Karu (1887-1935)

En 1919, un actor de teatro y emprendedor llamado Erkki Karu –su nombre original era Erland Erkki Fredrik Kumlander–, fundó Suomen Filmikuvaamo. A este sello y dirigidas por Teuvo Puro pertenecen las películas tituladas  Quien ríe el último ríe mejor, Anna Lisa y Sylvi (1913) [1], entre una veintena de ellas. Los años que siguieron a Sylvi vieron el nacimiento de la compañía Hjalmar V. Pohjanheimo Lyyra-Filmi, a cuya producción corresponden dos farsas breves y “cine de arte”.

En las dos primeras décadas del siglo XX, la industria del cine finlandés estuvo alejada de la creatividad y la capacidad productiva de sus vecinos escandinavos, caso de Suecia y Dinamarca. No hubo industria y, además, la mayor parte del material filmado antes de la Independencia se perdió, de suerte que de los largometrajes, sólo se conservan trece minutos de la película Sylvi. 

Logotipo de Suomi-Filmi. Todo un referente en el cine finlandés

La producción de cine regular comenzó en la década de los años veinte, gracias al trabajo de Suomi-Filmi –sucesora de Suomen Filmikuvaamo– y la creatividad de Teuvo Puro. Había dirigido las películas más importantes de la época y fue, sin duda, la figura principal del cine nacional hasta su prematuro fallecimiento en 1935 [2]. Su obra maestra es The Village Shoemakers (1923), una comedia popular en la que participó el recién estrenado cámara alemán Kurt Jäger. Otras obras señeras del productor Karu, caso de The Logroller’s Bride (1923), con excelente cinematografía de Jäger y Oscar Lindenlof y también la primera película finlandesa distribuida ampliamente en el extranjero: When father has toothache (1923), una farsa surrealista y Our boys (1929), una precursora patriótica de varias farsas militares.

El argumento más recurrente de Suomi-Filmi se introducía en un ambiente netamente rural en la Finlandia profunda. Pero esa era la política de la empresa, retratar un país agrícola por medio de sujetos agrícolas en la época del cine mudo. Hubo algunos intentos de hacer películas “europeas” con un sentido más urbano, caso de Summery Fairytale (1925), pero no sedujo al público.

A la dirección de Teuvo Puro corresponde, asimismo, el largometraje titulado Olli’s years of apprenticeship (1920) y uno de los pocos filmes finlandeses de terror, titulado Evil Spells (1927). Una rareza interesante de los últimos dos años del cine mudo fue la figura de Carl von Haartman, mezcla de soldado y aventurero, que había trabajado como asesor militar en Hollywood. Debido a esto se le consideraba capaz de dirigir películas y aunque sus dos dramas de espionaje de rango superior, Supreme Victory (1929) y Mirage (1930) eran aceptables, tampoco lograron el favor del público.

El experimento de Komedia-Filmi no tuvo el éxito esperado

En la década de los años veinte, Suomi-Filmi mantuvo el dominio de la producción cinematográfica en Finlandia. La compañía produjo 23 de los 37 largometrajes realizados entre 1919 y 1930. Por el medio aparecieron otros intentos, pero no consiguieron doblegar su supremacía. En la segunda mitad de la década, el director de fotografía alemán Jäger formó su propia compañía, llamada Komedia-Filmi, vinculada al poderoso trust alemán Ufanamet, que entonces poseía la mayor parte de la distribución de películas de Finlandia.

Suomi-Filmi se defendió exaltando los valores nacionales y acusó a Komedia-Filmi y Ufanamet de ser unos invasores extranjeros. La suerte se puso del lado finlandés, pues la “intrusa” Komedia-Filmi sólo hizo dos películas, de las cuales la última, On the Highway of Life (1927), dirigida por Jäger y Ragnar Hartwall, es un interesante intento de hacer una especie de comedia moderna.

Valentin Vaala (1909-1976)

En 1929 se produjo el estreno de las dos primeras películas producidas por una empresa de rango menor, llamada Fennica y dirigida por Valentin Vaala, que entonces estaba en los comienzos de lo que sería un director relevante de los años dorados del cine finlandés. Tenía 17 años cuando dirigió Dark eyes y su actor principal, Thoedor Tugai –más tarde conocido como Teuvo Tulio–, apenas 14 años.

Esta película y el instantáneo “remake” The Gypsy Charmer eran de un nuevo tipo, pues se trataba de dramas pasionales con influencias claramente orientales. Sólo se conserva esta cinta, pues hubo un momento en el que los cineastas destruyeron el único negativo de la original Dark Eyes lanzándola al mar, pues pensaban que la nueva versión era muy superior. Craso error.

En esta época hubo otros intentos para producir películas fuera de la capital, pero al menos las producidas en Viipuri y Oulu no tenían la calidad mínima para igualar estreno en Helsinki. No tears at the fair (1927) y The man of Snowbound forests (1928), dos películas desaparecidas producidas en Tampere por Aquila-Suomi y dirigidas por Uuno Eskola, fueron mejores del momento, al menos de acuerdo a sus contemporáneos.

Uno de los productores de Aquila-Soumi, el pintor Kalle Kaarna, demostró que tenía talento, como lo acreditó en su primera película With the Blade of a Sword (1928), que se presentó con audacia como una historia neutral sobre la dolorosa guerra civil de 1918. Su segunda película, A Song about the Heroism of Labour (1929), introduce de una forma bastante convencional un nuevo tipo de héroe proletario ante el público. Lamentablemente, estas películas también se han perdido para siempre.

Notas

[1] Basada en una obra de Minna Canth, la película fue rodada en 1911 con otras dos adaptaciones de la literatura de larga duración, pero no se estrenó hasta 1913. Los realizadores no tenían dinero para enviar las películas al laboratorio más cercano, que estaba en Copenhague, por lo que el material de tres producciones sufrió desperfectos.

[2] Sadoul, Georges. Historia del cine mundial. Desde los orígenes. p. 352.  Siglo XXI Ed. Madrid, 1983.

Fotos: archivos del cine finlandés

 

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